martes, 22 de noviembre de 2011

El principio...

Por fin hoy ha llegado el día. Por fin ha llegado la inspiración que llevaba esperando meses para abrir este blog.
Normalmente, suelo escribir todo lo que me pasa por la cabeza. Todo lo que vivo. Todo lo que siento. Pero no sé porqué extraña razón, llevaba meses detrás de algo para escribir y no conseguía  saber el qué.
Y hoy, sin planearlo, me he dado cuenta de que era lo que tenía que escribir. Me he dado cuenta de que lo que tanto llevaba buscando lo tenía dentro.
Hoy, me he dado cuenta del dolor que causa el tener algo guardado durante mucho tiempo. De lo incómodo que es tener algo en tu cabeza, pero no saber ni siquiera que es.
Siempre nos han dicho que es importante tener una opinión, defender nuestros ideales. Pero nunca nos han dicho lo difícil que era. No nos avisaron de los riesgos que tiene, o de los problemas que te vas a encontrar cuando defiendas tus creencias.
El mundo está lleno personas. Humanos, según muchos. Pero, si de algo me acuerdo de todo lo que he leído y estudiado, es que el ser humano se diferencia de los animales en que tiene la capacidad de pensar, de no actuar guiándose únicamente por su instinto. Para mí, persona y humano no es lo mismo.
Uno de los problemas que nos encontramos cuando empezamos a saber dar nuestra opinión, es el resto de personas. Un montón de gente que no está de acuerdo con lo que dices. Mucha gente con una opinión totalmente distinta a la tuya. A la que no le importan en absoluto tus ideas.
Es entonces cuando tenemos que aprender a seguir manteniendo una esperanza, y no rendirnos cuando vemos que formamos parte de una minoría, acertada para unos, equivocada para otros.
Y a medida que creces, y vas descubriendo cosas nuevas, te das cuenta del valor que tenían tus ideas. Te das cuenta de su valor.
Una de las razones por la que no me decidía a escribir este blog, era porque pensaba que nadie querría oír mis ideas. La opinión de una niñata de 15 años. Pero si he aprendido algo, es a luchar por lo que quieres. Y yo lo que quiero es que se oiga mi voz. Que se sepa mi opinión. Y que la gente la comparta o la desprecie, pero que sepa que estar en la adolescencia no significa solo vivir en los mundos que cada uno nos hacemos en nuestra cabeza. Que podemos tener una opinión totalmente clara, y que no dudamos lo más mínimo en lo que decimos.
Tener 15 años no significa no saber nada. Podemos saber tanto como la persona más veterana. Porque saber, en el campo de la opinión, de la crítica, de la razón, no está sujeto a ninguna edad.
Tras mucho reflexionar, he llegado a la conclusión de que el mundo está lleno de personas, pero que no todos son humanos. No creo que una persona que tiene 3 sueldos y le diga a la población que se apriete el cinturón, sea humana. No creo que el que trafica con niños para obtener un beneficio sea humano. No creo que los que maltratan psicológicamente y físicamente a otros sean humanos. No creo que alguien que destruye el lugar en el que tiene que vivir, y donde vivirán sus hijos, sea humano.
Se nos llena la boca cuando hablamos de la raza humana. Pero deberíamos aprender a comportarnos como tal.
Puede parecer una tontería una vez escrito y leído. Pero lo único que quiero demostrar con esto es que  defender nuestra opinión es algo básico. Y que estamos tan acostumbrados a echar por tierra todas nuestras ideas, que creemos que es lo que tenemos que hacer. Cualquiera tiene derecho a opinar. A luchar por lo que cree. Y si todos supiésemos comportarnos y colaborar, quizás pudiésemos hacer más de lo que se ha hecho nunca. El poder está en la unión. En la confianza en uno mismo.
No os rindáis.